rales hub huerto regenerativo

¿Por qué un huerto regenerativo?

Para entender por qué en RALES hub apostamos por un huerto regenerativo, vamos a explicar en primer lugar qué significan estos conceptos. La agricultura regenerativa va más allá de la huerta ecológica, que aboga por un modelo de trabajo del campo más sostenible, que reduzca los daños y la contaminación que sufren el suelo y sus nutrientes a lo largo del laboreo continuo, empleando abonos verdes o rotando cultivos, por ejemplo. Pues bien, la agricultura regenerativa no trata sólo de minimizar el impacto que nuestros cultivos tienen sobre nuestro ecosistema, sino que fija sus objetivos para conseguir mejorar la calidad del suelo y los servicios ecosistémicos; se trata de regenerar, no sólo conservar.

Además, nuestro huerto no sólo es beneficioso para la salud del suelo y el cuidado de la biodiversidad, también presenta efectos positivos en la salud mental de las personas que lo cuidan, como muestran diversos estudios que engloban los beneficios de los huertos en la salud, tanto en la esfera cognitiva, como física, sensorial, psicológica y social.

¿Cómo lo hacemos en RALES Hub?

Siguiendo los objetivos de sostenibilidad de la agricultura regenerativa, en nuestro huerto cultivamos productos de temporada, evitando en  lo posible romper la estructura del suelo mediante arado. Conservamos así las micorrizas y la fauna del subsuelo como las lombrices, que tanto favorecen la fijación de nutrientes y los buenos resultados del cultivo. Además, mantenemos una cubierta vegetal con abonos verdes como las fabáceas que ayudan a fijar nitrógeno en el suelo, y permiten conservar la humedad, reduciendo sustancialmente la necesidad de riego sobre todo en épocas de calor estival.

Completamos el objetivo de aprovechamiento de recursos hídricos con un sistema de recogida de agua de lluvia, que se empleará para el riego cuando éste sea necesario, evitando así consumir agua corriente.

Evitamos el uso de insecticidas y fertilizantes químicos, apostando por el equilibrio natural del ecosistema y la mezcla de cultivos que atraen a diferentes artrópodos, coleópteros y otros insectos aliados para el control de plagas,. Así mismo, empleamos abonos orgánicos como el compost y productos como el biochar, un carbón vegetal procedente de desperdicios de poda que favorece la fijación de nutrientes y microorganismos beneficiosos para mejorar la calidad del suelo.  Con estas medidas, por un lado evitamos la contaminación de los recursos con productos químicos que impactan negativamente en la fauna, especialmente en los polinizadores, afectando al cuidado de la biodiversidad, y por otro, implementamos un sistema de bioeconomía circular que gestiona eficientemente los residuos orgánicos.